domingo, 7 de agosto de 2011

Entrada 3: El fútbol como generador de emociones

Fútbol, fútbol, fulbo (?)... Deporte que mueve pasión, locura, dinero, poder, lujuria, entre otras muchas cosas que no vale la pena seguir enumerando. Millones de personas son fanáticas del fútbol. Millones de personas ven fútbol. Millones de personas hablan de fútbol. Y millones de personas planifican su semana respecto al resultado de su equipo. Así es, esto es una ley no escrita. Alegría ante la victoria, tristeza ante la derrota. Semana a semana notamos eso con el fútbol. En el instante posterior al final del match, nuestros músculos faciales reaccionan de manera muy diferente según haya sido el score final. Una cosa increíble. Nuestros músculos también son fanáticos de este deporte.

Por supuesto, está ese empate, ahí tendremos que poner atención en el juego. Ah, los hinchas que analizan el rendimiento de sus equipos, jamás verán algo más parcial. Siempre es culpa del otro equipo o del árbitro. Alguna vez encontraremos fanáticos que culpen a algún jugador propio. La estrella nunca tendrá la culpa, nunca, nunca, nunca. La culpa también suele ser del técnico. "¿Y como queres que no pase lo que paso? Hay claramente un complot en contra nuestra", una frase que es más común de lo que usted cree, más con el reciente descenso de River Plate. Es muy gracioso (y hasta curioso) ver como se desarrollan teorías conspiratorias que dejarían al Código Da Vinci como un mero cuento infantil cuando un árbitro no te cobra un penal.

La gente respira fútbol. No me vengan con el oxigeno. Esa son supersticiones de viejas chismosas. La gente puede vivir sin oxígeno, pero no sin fútbol. Efecto curioso, sin dudas, que ningún científico se ha puesto a investigar. Porque claro, ellos no entienden el fútbol, ergo, no respiran. Fijate si es cierto eso de que la gente no vive sin fútbol que en las enero o en julio (época en que el fútbol descansa) que nos desesperamos por ver el partido que sea, ¡un Mozambique-Madagascar nunca sonó más atractivo! Algunos valientes inclusos rompen con su monotonía y van ellos mismos a jugar un picado en el club. Los pobres van a las plazas, pero ahí ya me meto en cuestiones políticas (?).

Nos encanta el fútbol. 95% somos hombres. Pero hay mujeres a las que les gusta el fútbol. No se usted, pero yo conozco más de una, y es un placer. Admiro profundamente a la mujer que sabe de fútbol. Si, puede ser que no sepa tanto como yo, pero poder charlar sobre el tema es encantador. Motivo suficiente para casarse dirán algunos, incluso más importante que el propio amor y/o la atracción sexual. Yo considero que una mujer que sabe de fútbol provoca inmediatamente ambas cosas, y por lo general, yo siempre tengo razón (?). Una mujer fanática de fútbol. Si señor, existen, y que placer que existan.

Para ir cerrando esto... bueno, no se me ocurre nada, este artículo ha resultado ser bastante incoherente. Un poquito de esto, un poquito de aquello. Hablamos de la pasión del fútbol, de las teorías de conspiración del fútbol, de la biología del fútbol (?), y de las mujeres y el fútbol. Ya no queda mucho por decir. En realidad, hay mucho por decir, no se me ocurre nada para decir. Bah, "escribir" sería el verbo correcto. Aunque yo pienso lo que escribo, lo pienso en mi cabeza con mi voz, y estoy bastante seguro de que muevo los labios. Si, estoy fallando. Sepan entenderme, estuve varias semanas sin fútbol, y mi cerebro lo sintió. Después de todo, el fútbol es más importante que el oxígeno...

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