viernes, 7 de octubre de 2011

Entrada 22: El alcohol y otras yerbas

Entonces... El alcohol. Bebidas espirituosas. Ánimos por el cielo, todos somos el centro de atención. Que sean las 4 de la mañana y me haya tomado una petaca no tiene nada que ver con nada, solo es que de repente apareció algo de inspiración. Dejen las acusaciones para los famosos.

El alcohol tiene sustancias mágicas, que se insertan en las bebidas para darles un toque de emoción. Según la bebida varía el toque. Claramente no es lo mismo la cerveza que el whisky, o el vino que el vino de otro tipo. Esta sustancia mágica fue diseñada en Finlandia, en un terreno cercano a la casa de Papá Noel. No me se más de la historia, pero seguramente debe ser pintoresca, como toda historia de borrachos. La cuestión es que es magia, magia pura, en el estado en que nos gusta a todos, ese estado que no tiene nombre, pero cuya descripción podría ser “Jghduoghaguisngiyabrhg”.

Hay límites. Excederse en el consumo trae sus consecuencias físicas y emocionales, que pueden llegar a ser graves, al límite de mandar a un país entero a una guerra innecesaria, como le pasó a mi país cierto día de 1982. Pero así como Robert Plant odia Radiohead, la clave es encontrar el equilibrio. O, en su defecto, tener a mano medicamentos. Otra cosa mágica, los medicamentos. Nos duele lo que sea, nos tomamos un antiinflamatorio, y ¡pumba!, el dolor se va. Ni idea como sabe la pastilla o el jarabe a donde tiene que atacar. ¿Que pasa si hay dos golpes o inflamaciones? ¡QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE ESO! Por favor, señora presidenta, haga algo.

Justamente, a días de confirmar democrácticamente la continuidad del reinado dictadorial de los K (dicho con buena onda, por supuesto), nos encontramos con ese problema de que no podremos salir en sábado anterior. Cualquier político inteligente sabe que sus chances de conseguir resultados positivos aumentaran notablemente si el día de las elecciones hay un 64% del padrón en estado de ebriedad. Una pequeña manipulación, y listo, el candidato menos pensado será presidente de todos los argentinos. Calculo que esto se puede aplicar al resto de los países. La cuestión es que la democracia y el alcohol son dos cosas difíciles de mezclar. Pero que divertido probar...

Ahora, la situación es que debo despedirme por hoy. Me estoy durmiendo. El alcohol llegó al torrente sanguíneo...

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