miércoles, 28 de diciembre de 2011

Entrada 31: El fantástico funeral de Kim Jong-II

La noticia nos sorprendió y nos conmocionó, más que nada, porque fue a la madrugada (?). Había muerto el pequeño pero espiritualmente enorme (?) Kim Jong-Il, presidente de Corea del Norte. Bueno, presidente del Partido Comunista y del Éjercito, blablabla, no vamos a analizar a Corea del Norte...

No no no, esto es otra cosa. El 18 de diciembre, día posterior al fallecimiento de Kim, o Jong-Il, supongo que ambos son válidos (?), se llevó a cabo su funeral. Pero hubo algo más que la ceremonia que todos (?) vimos, en la que todos los norcoreanitos lloraban mientras su cerebro quedaba muy mojado entre las lágrimas derramadas y el lavado que venía sufriendo desde los años 40... Hubo un... ¡funeral secreto!

Un funeral secreto, sin cadáver pero con mucho alcohol, digno de un cuadro de Dalí (?). Digno de aplausos, como el de la foto, aunque no podía por la enorme desventaja de estar muerto. Así como en los países civilizados (?) el pase de poder se da mediante una aburrida ceremonia democrática de entrega de bastones, bandas y otras cosas presidenciales, en Corea del Norte esto se hace en una alta joda en el funeral secreto del líder muerto. Si sobrevive, Kim Jong-un será un gran líder. Bueno, no, pero los norcoreanos no se van a dar cuenta (?).

Todo comenzó con el otro Kim (?) bebiendo cinco botellas de cerveza. Luego, se subió a una mesa y saltó a otra y a otra y a otra y así sucesivamente 100 veces. Después tuvo que comerse un bombón helado y el misterioso contenido de una misteriosa lata de arvejas. Ahí nomas tuvo que beber siete cajas de vino y seis champagnes, y no pudo ni disfrutarlo (?) porque tuvo que reparar una heladera que había dejado de funcionar convenientemente. Luego tuvo que beber ocho vodkas, nueve whiskies y diez tequilas, todo en honor a las buenas relaciones internacionales, así que ahí nomas siguió ese asunto con once sakes, doce fernets y trece martinis de manzana. En seguida, se sacó la ropa y se puso otra más apta para la actividad siguiente (?), correr 100 metros llanos. Si, era un salón bastante grande, y había bastante gente, todos privilegiados políticos alentando el lento trote del gordito heredero. Apenas terminó de correr, necesitaba rehidratarse, por lo que se tomó catorce vasos de agua, aunque ahí nomas se mandó quince vasos de sidra y dieciséis botellitas de ron. ¡¡¡Y ahí nomás Jong-un comenzó a luchar contra un gigantesco dragón rojo, que escupía fuego y tenía el corazón negro como un carbón, con una piel más dura que una roca y una velocidad digna de un supercomputador (?), además de tener la inteligencia de... de... ¡¡de su padre!!!!! ¡El dragón era su padre, que no estaba muerto, sino que se había convertido en un malvado dragón con las características antes mencionadas! ¡Debía matar a su padre! Asunto de novela (?).

Allí nomás, Jong-un sacó su espada de fuego y comenzó una batalla épica contra el poderoso dragón, que duró muchas horas, pero finalmente, cuando el sol comenzaba a salir, le asestó un golpe mortal en el cuello, para asesinarlo. ¿Quién? Ah, bueno, Kim a Kim... eh, el hijo al padre dragón. El hijo mató al padre dragón, ¡lo mató, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, señor presidente! Fue una gran celebración, un tanto fingida, porque lo que los asistentes vieron fue a un gordito en calzones peleando contra una cortina de seda y vomitando, pero como nuevo líder supremo de un país con armamento nuclear, mejor seguirle la corriente... Anote señora presidenta, ¡así se maneja un país! (?). ¡Salud!

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