martes, 17 de enero de 2012

Entrada 37: No todo es lo que parece

No provoquemos la ira de los dragones. Todo tiene que ver con todo, pero sepamos entender los límites. Es que pocos pueden captar lo que sucede. Lo que sucede no es poca cosa, eso pasa, pero en realidad no hay que dramatizar. Que todo parezca grave no significa que así lo sea. Parece, pero no lo es.

No provoquemos a los dragones, ellos son buenos, pero cuando se enojen la pasaremos mal. Seamos inteligentes con nuestras decisiones, pensemos un segundo. Necios seremos si negamos la realidad. Y debemos entender que este no es un mundo para los necios. Prejuzguemos y la pasaremos mal, ya que los dragones lo detestan. Las mentiras tienen patas cortas, eso lo sabemos. Cosas como esas solo empeoran la situación, la cual de por si ya es complicada, llamativo rojo. Ya sabemos que estamos en tiempos de cambios. Que no lo aprovechemos sería un gran pecado, un gigantesco error, una enorme falacia. Podemos llegar a ser grandes, si tan solo nos despertamos un segundo. Llevarnos las oportunidades a las manos, tomarlas con fuerza, y usarlas, para así poder lograr cosas épicas. Grandes resultados tendremos, y los dragones sonreirán. Sorpresas como esas nos harán bien como humanos que somos.

Nos preguntamos, ¿que carajo está escribiendo este pibe?, sin saber que algo dice. Tomemos como ejemplo los mensajes de la maquina Enigma durante la Segunda Guerra Mundial, parecían nada, ¡pero eran algo!, aunque muchos no lo creyeran. Los hombres y las mujeres de la historia han ocultado mensajes desde siempre. Momentos complicados cuando se intenta crear algo codificado, pero cuando se logra, estamos felices, por el éxito alcanzado. Necesarios son estos códigos a veces. Para poder comunicarse, claro está. Emitir mensajes es vital entre los humanos, pero a veces no podemos enterarnos de todos. El mundo siempre fue así. Dictamen que algún día en el pasado lejano algunos definieron, y ya nada se puede hacer para volver atrás. Definitivo. Y si, es así la situación. Así, para siempre, hasta el fin de los tiempo. Alcanzaremos ese momento, sin dudas, y seguiremos igual. La ocasión llegará, y dependerá de nosotros como nos encontremos, pero a nivel colectivo no mandamos. Felicidad, tristeza, confusión, etcétera, podemos elegir que sentir, pero no podemos manejar a los demás.

Bueno, no, pero seamos buenos con la gente pobre (?). Leamos entre líneas. Abrazo de gol oculto entre líneas...

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