jueves, 8 de marzo de 2012

Entrada 43: El escote que inició una guerra

El sudario de Turín las pelotas (?). Hay trozos de ropa que han sido tan importantes como el que uso Jesús para limpiarse el cu... ¡la cara! (?). ¿Porque? Porque fue más acá en el tiempo, porque es fácilmente comprobable su existencia, y porque es una ropa femenina. No es ropa interior. Ya se que acabo de perder 1.000 lectores. No, es un escote.

Todo comenzó un caluroso día de agosto de 1937. ¿Caluroso? Si, Europa tiene el calendario invertido (?). Alemania ya había dejado de ser la Cochina República de Weimar (?), pero aún así, seguía quejandose y reclamando cosas que, como sabemos, había perdido en la Primera Guerra Mundial. Malos perdedores, con todas las letras, típico de los weimaranes (?). Una de las cosas que querían recuperar era Danzig, que ahora era una ciudad libre, o sea, una ciudad-estado autónoma, o sea, una aberración para la época (?). La forma era la diplomacia, por lo que el encargado del gobierno alemán, Adolf Hitler, elevó una nota para quejarse al gobierno británico. Una nota que, según dicen, no entendió nadie porque estaba en alemán, aunque había muchos signos de exclamación. Igualmente, el encargado del gobierno del Reino Unido, Neville Chamberlain, decidió levantar el teléfono y llamarar a un par de amigos para juntarse a negociar con el señor Hitler. Fueron llamados Franklin D. Roosevelt (encargado del gobierno de Estados Unidos), Albert Lebrun (encargado del gobierno de Francia), Iosif Stalin (encargado del gobierno de la Unión Soviética) e Ignacy Moscicki (encargado del gobierno de Polonia). Roberto Marcelino Ortiz, encargado del gobierno de Argentina, no pudo asistir porque estaba ocupado acrecentando su intrascendencia en la historia de nuestro país (?).

Decidieron juntarse todos a tomar el té y a comer masitas el 19 de agosto de 1939, en Danzig. Como la reunión la organizó Reino Unido, había que respetar sus locuras (?). Todos fueron puntuales, como buenos gobernantes que son. Bah, eran. Bah, no gobernaban bien, pero en esa época no podías quejarse por la Internet. Todos llegaron con sus comitivas de ministros, secretarios, peluqueros y esposas. Pero solo los presidentes ingresaron al salón, bautizado como "Salón Valderrama", en honor a cierto jugador que todavía no había nacido.

Durante la reunión, hablaron y comieron mucho, pero no definieron nada. Sangre de políticos. Decidieron seguir negociando. Al salir del salón, todos se saludaron con todos, con mucho protocolo. Apretón de manos va, apretón de manos viene, los muchachos se entretienen, etcétera, etcétera, poronga (?). HASTA QUE... Hitler fue a saludar a la esposa de Moscicki. La muy perra (?) había elegido un vestido con un ostentoso escote para resaltar sus atributos. Seguro que si Hitler iba con un pantalón con un agujero a la altura de las pelotas no quedaba tan bien (?). El pobre de Adolfo no pudo dejar de mirar y quedó atónito. Y si, Moscicki lo notó. Tipo calentón era, como buen polaco (?). Se enfureció. Empezó a gritar. EN POLACO. Algunos reían, otros se rascaban la cabeza. Moscicki fue levantando temperatura cada vez más y... golpeó a Hitler en el estómago. Hitler levantó la cabeza, lo miró y murmuró palabras en alemán. Sería bueno si supiera que dijo, pero como no hablamos su cochino idioma, asumiré que dijo "me vengaré". Se retiro de la casona furioso.

Días después, Alemania invadió Polonia, empezó la Segunda Guerra Mundial, bla bla bla, balas, guerra, muerte, mucha, bla bla bla, 1945, final, ganaron los aliados, bla bla bla, LA MODA FUE LA CAUSANTE DE TODO. UN ESCOTE. UNA PRENDA FEMENINA. UNA MUJER LO INICIÓ. ¿Y que quiero decir con esto? Bueno... Feliz día internacional de las mujeres (?). Gracias por tanto. PD: Roberto Marcelino Ortiz, sos putito, sabelo (?).

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