lunes, 20 de enero de 2014

Entrada 151: Eduardo II

A mi por lo general no me molestaba lo que haga la gente con su vida, solo me molestaba la traición. Eso justamente pasó aquella noche del 21 de septiembre de 1327. Me molestó mucho mi asesinato.

Yo era rey de Inglaterra. Quizás no fui el mejor, pero se debía respetarme solo por mi figura. Yo fui el elegido de Dios. Quizás, mirandoló 687 años después, es algo arcaico. Ey, era 1308 cuando asumí, no me jodan.

Y si, quizás durante mi reinado pasaron cosas malas. Se independizó Escocia, engañaba a mi esposa con lo que hubiese, hubo rebeliones de nobles y muchas crisis. Me importa una mierda, era el rey. ¿Fui el peor rey? No me interesa. Juzguen. Pude haberme equivocado, no me arrepiento de casi nada de lo que hice. Lo difícil fue la traición de mi esposa, la Reina, que complotó en mi contra. Se unió al Parlamento, a esos malditas putas. Se lavaban el cerebro mutuamente. Se convencieron de dejarme tirado. De derrocarme. Me negué a caer.

Se aliaron todos en mi contra. La idiota de mi esposa, los infelices del parlamento, el traidor que se levantó a mi señora y el hermano de esta, bah, todos estaban en mi contra. ¿Porque? No se. Pero me molesta que me traicionen.

Y lo hicieron. Me mataron. Me cagaron. Se cagaron en mi. Increíble. Brutalmente asesinado con métodos que mejor no recordar. 21 de septiembre de 1327. Hijos de puta. Mataron al rey. Le hicieron daño. Le quitaron la vida.

Yo ahora estoy aquí, en el mundo de los fantasmas, podríamos decir. Nunca conocí a Dios, no me atrevo a opinar de su existencia. Solo estamos nosotros, los que vamos dejando este mundo. Traté de vengarme, pero recapacité. El pueblo lo haría por mi. Algún día. Habré tendido mil defectos, pero la justicia prevalecería. La traición no duraría en ese estado impune. Fue así. No me interesa regodearme. Solo disfruto el sabor de la victoria.

No me importan los motivos de los demás para traicionarme. No me importan. Yo no me arrepiento de casi nada. Las puñaladas que recibí solo demostraron lo importante que fui. ¿Perdí? El tiempo me dio la razón. Algunos dirán que si. Cuando estén en mi perspectiva, entenderán que no.

Y repito, no me arrepiento de casi nada, solo de haber dañado a algunas personas. Pido perdón. Luego, me importan tres carajos sus enojos.

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