domingo, 27 de julio de 2014

Entrada 167: Viceintendente

Llegando al final de mi vida, me pongo a pensar en mi legado. Me cuesta pensarlo porque no dejé grandes enseñanzas, recuerdos u obras, pero son pequeñas cosas las que si deje, y que creo que ayudan a que el mundo sea un poco mejor. Y ese es mi verdadero legado.

Y creo que en ese aspecto, lo más importante que hice fue sin dudas aquello que empezó en 2022. Mi buena imagen pública me permitió lograr algo inimaginable, me ofrecieron ser candidato a viceintendente para 2023. Yo acepté. Luego pasaron varias cosas al medio, y ganamos la elección. Viceintendente de la ciudad de Valachino. Yo. Que honor.

De a poco, fuimos haciendo pequeñas cosas para mejorar la vida de los vecinos. Arreglar calles, pintar paredes, plantar árboles y demás cosas buenas. Pero no podía notar que mi compañero de fórmula, y jefe, el intendente, no tenia tantas ambiciones como yo. ¿Que podía hacer? ¿Respetas sus ideas y confrontarlo democráticamente en 2027, perdiendo años de progreso... o tomar el toro por las astas?

Pueden juzgarme, pero lo que hice fue por el bien colectivo. Le tendí una trampa, quedó involucrado en un caso de corrupción grave, y no tuvo más remedio que renunciar. Le dieron 10 años de prisión. Eso fue un daño colateral, pero el bien de la comunidad está por encima del bien individual. Fue una víctima necesaria para el progreso. Así, con el fuera de camino, aquella mañana de septiembre de 2024, yo tomé el control de la ciudad de Valachino.

Igualmente, la República de Sancrisyán no gustaba de mi. Me atacaron desde el primer momento por mis ideas y no reconocían mi liderazgo. Decían que no fue limpia mi asunción. ¿Como no va a serlo? No quería un enfrentamiento con Sancrisyán, así decidí crear el Imperio Valachino y declararme emperador. Solo así podía proteger las buenas intenciones de mi pueblo, que me había elegido para liderarlos hacía un mañana mejor, sin caer en las garras de esos corruptos que gobernaban al pueblo sancrisyano. ¿Como pueden criticarme? En la naturaleza pasa todo el tiempo y no los veo diciendolé "golpista" o "enfermo mentral" a los leones o a los lobos.

Pero no se rindieron, hicieron trabajo interno, mi gente dudo cuando empezó a faltar la comida. Yo les dije que no debían temer, pero algunos temerosos conformistas no lo aceptaron y quisieron atacarme. Tuve que liquidarlos. Otra vez, el bien de la comunidad está por encima del bien individual, o en este caso, de una minoría. Encima, los demás países latinoamericanos comenzaron a ningunearme, diciendo que no era legal lo que estaba haciendo y otras falacias difíciles de aceptar.

Me hicieron enojar, y declaré la guerra. Nadie quería ayudarme, pero pelearía hasta el final. Me hago responsable de todo lo que hice y lo volvería a hacer. Los ataques, las bombas, los asaltos, justifico todo, ya que intentaba conseguir el bien de mi pueblo. Lamentablemente, tenía todo un continente en mi contra, ayudados por Europa y Estados Unidos, que sabían que mis ideas no podían prosperar.

Fuimos aniquilados. El Imperio Valachino cayó y fue conquistado por Sancrisyán. Hubo muchos complots en mi contra, demasiado dinero corrió por debajo de la mesa. Solo siete meses duró mi proyecto. Mis leales tropas me traicionaron, mi pueblo fue engañado y me dio la espalda. Los perdono, les lavaron el cerebro y les fallé. Ellos volvieron al ostracismo de ser sancrisyanos, pero en el fondo saben que los mejores días de sus vidas fueron como valachinos.

El ex intendente fue liberado y yo caí a prisión. Me culparon por traicionar a la patria, la mayor mentiras de todos los tiempos. Además, dijeron que cometí crímenes contra la humanidad. Me dijeron que pasaría el resto de mi vida en prisión. Y aquí estoy, han pasado varios años. No me dejan salir. No quieren que mis ideas resurjan entre la gente. Esos malditos. ¡Pero los ideales perduran por siempre! ¡Larga vida al Imperio Valachino!

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